Escondido
Hoy mi cama sigue fría,
mi corazón dañado,
mis manos libres,
y tu nombre medio olvidado.
Fuiste mi talismán,
un ser adorado,
quise seguir tu ejemplo,
tenerte siempre a mi lado.
Esas charlas maduras,
a veces incoherentes,
preguntas lógicas,
respuestas insuficientes.
Fue tanto el tiempo,
que pasé junto a ti,
que ahora no me explico,
porque no estás aquí.
Momentos vividos,
muchos perdidos,
no te encontré,
eres parte de mi ayer.
Me quedé con deseos,
ya no puedo expresarte,
mis grandes anhelos,
en los cuales envaucarme.
Te necesito, te extraño,
te tuve que recordar,
para aceptar y decirte,
¡¡Te Quiero Papá!!

