Te has convertido en un ser despreciable,
cruel, ruin, malvado y dañino,
¿crees que la indiferencia no duele?
¿crees que dándome en el olvido me haces felíz?
Tu recuerdo me es amargo,
no tienes cavida en mi mágico mundo,
aunque sigas en mi corazón,
no intentaré amar a alguien que no lo tiene.
Mis lágrimas desesperada recorre mi rostro,
grito en silencio, frustrada, incontrolada,
por querer olvidarte y no poder,
por mis intentos nulos, por fracasar de nuevo.
La impotencia me corroe,
que sensación más inútil y a la vez tan diferente,
te imaginaba en un camino de rosas,
y hoy solo te veo en el cementerio de ellas.
Los días son grises y tristes, si,
pero poco a poco y sin tí,
se irán convirtiendo en hermosos días,
como cuando no te conocía.
Me enseñaste, aprendí y corregí,
no hay que darlo todo por nada,
y mucho menos si esa nada es,
un vacío que te desgarra el alma.
La lucha insistente del diario, vencerá,
te irás lejos de mi vida,
en la cual verás, pero en la distancia,
la mujer que te amó con todo su ser.