¿Por qué?
¿Por qué aún tu recuerdo se guarece en mí? ¿Por qué esta presión en el pecho no me deja respirar cada vez que te veo? ¿Por qué en estos momentos cada susurro que sale de mi alma lleva tu nombre y cada uno que se va me deja un gran vacío?
Ese vacío que hiela el pedacito de corazón que me queda, porque cuando te fuiste, me destrozaste, rompiste mis esquemas, te llevaste todo lo que ahora no tengo.
Estúpidas lágrimas caen por mi angustiado rostro, el camino que dejan es el camino que tu escogiste, la ida pero no la vuelta. Es tan desesperante y frustrante esta situación que aunque mis pies caminaran descalzos por finos cristales no me harían daño, y aunque mis piernas se reblandecieran y cayeran sobre rescoldos de una hoguera no quedaría en mi ni una sola huella, porque estoy tan fría...que ni siento ni padezco.

