Sueño que mi barrio...
Noches tras noches,
vuelvo a soñar,
un sueño anhelado,
de un pequeño y gran lugar.
Lugar donde la realidad
y la batalla infunden,
el respeto y la humillación,
agresivos ojos con rencor.
Situación caótica y delirante,
en esta bola de cristal,
aún sin remedio nos encontramos,
con muy poca humanidad.
¿Por qué mis manos
se mancharon de sangre,
por una absurda
y bastarda batalla?
¿Por qué me condenaron
y me hicieron prisionera,
pues por aquello que defendía
hoy se acabaron mis días?
Días que paso sin cesar,
sin ver la luz del sol,
encerrada en esta carcel,
enclaustrada sin amor.
Una mujer triste y desolada,
reflejo en estos versos,
totalmente arrepentida,
de aquellos sucesos.
Cada amanecer compara,
la gran valía de la libertad,
y se sentirá afortunada,
cuando acabe su fatalidad.
Inmunda ignorancia,
supera la hipocresía,
de todo lo ajeno,
que ella desconocía.

